Trabajo en equipo (2): Dialéctica de la Integración

Entradas publicadas por palminio el Miércoles, 5 Octubre, 2011 at

Equilibrio entre el integrante y el equipo.

En los equipos de trabajo, el equilibrio entre el integrante y el equipo es como el equilibrio entre el árbol y el bosque. No hay bosque sin árboles y un árbol solo no es bosque. En un equipo de trabajo se da el dilema de pertenecer o ser alguien y de eso quería escribir algunas líneas.

Al ser parte de un equipo, algo de la independencia de cada integrante va a ser sacrificada; sino, no hay equipo.

Por ejemplo, si la mayor parte del tiempo (por ejemplo alrededor de un 80 %) la persona trata de cuidar sus propios intereses y formar su propia identidad, como una asociada a un prestigio o alguna característica sobresaliente o notoria, significa que la persona trata de no estar en el equipo. Y en el caso contrario en que este mayor parte del tiempo tratando de integrarse al equipo (o haciéndolo), significa que no le importan sus intereses individuales y preservar una identidad propia.

O sea que los integrantes viven un conflicto legítimo entre dos objetivos: “pertenecer” y al mismo tiempo “ser alguien”, o en forma inversa “ser alguien” y al mismo tiempo “pertenecer”. Estos objetivos son lógicos y se complementan si están equilibrados, sino uno predomina sobre el otro y dependiendo de la inclinación de la balanza se podrá ver más favorecido el individuo o el equipo.

Por ejemplo, para “ser alguien” (identidad individual) el integrante puede busca apuntar a lo que esta mal en otros o en las cosas y hacerse notar como que él es quien descubrió el problema o la solución; o que por él funciona el equipo y trata de ser un líder dominante. Puede ser alguien que tira una primicia problemática en una reunión sin ningún aviso a responsables para prevenir y así poder figurar. Puede buscar sobresalir por aptitudes y talento propio o usando los de otros. Puede entrar a una red de favores (interno o externos al equipo) para satisfacer intereses de progreso personal (como ascensos o mayor salario). Hay personas que son hábiles en hacerse notar y en lograr ubicarse en el podio junto a los laureles. Esas personas buscan (consciente o inconscientemente)  “ser alguien” y predomina su individualismo. En organizaciones donde se fomenta la competencia y el individualismo, el buscar “ser alguien” es ventajoso para las personas que “son alguien”, pero poco beneficioso para los equipos.

Por otra parte, para “pertenecer” integrado a la identidad del equipo, las posibles tácticas o comportamientos no son las de lucirse, sino la de buscar soluciones a los problemas al margen del crédito que se reciban por ellas. Con este foco se busca estar orientado a las soluciones, al producto y al equipo. En un caso extremo, es quien arregla los problemas sin que lleguen a serlo y sin que nadie se de cuenta de que él es quien los arregló o quien propulsó de alguna manera a su solución. También puede ser una persona que da mucho soporte al equipo y su soporte a veces no es notorio pero si muy útil. No siempre el que más sobresale o quiere sobresalir es el que más aporta al equipo. Y en organizaciones donde se fomenta la cooperación y el trabajo en equipo, el buscar “ser alguien” es perjudicial y el “pertenecer” beneficioso para todos, valioso para los equipos.

Pienso que lo mejor para el trabajo en equipo es el punto medio, logrando un equilibrio entre ambos objetivos; o en todo caso, que prevalezca el “pertenecer” en los integrantes porque potencia al equipo, porque:

Un equipo es más que la suma de sus integrantes”.

En cambio, cuando se estimula el individualismo, la competencia, el foco en el liderazgo, las “promociones por logros individuales” (ya sea por sistemas de desempeño laboral, sistema de promociones o marketing cultural interno de la org.) y la “tendencia a rotación del personal”, se perjudica la cultura de “trabajo en equipo” y la colaboración que ella necesita. El individualismo atenta contra la identidad de los equipos y su cohesión. La competencia socava el trabajo colaborativo. El foco fuerte en el liderazgo transforma a los “equipos de trabajo” en “grupos de personas conducidas por lideres”. Y las “promociones por logros individuales” fomenta el individualismo, que a su vez genera competencia, y los que sobresalen en ella pujan por ser lideres (y muchos lo logran sin serlo) o por irse cuando no se sienten satisfechos o beneficiados en la org., llevando la organización a grupos de personas ordenadas jerárquicamente-piramidal y dirigida por lideres. Para crear, mantener y desarrollar condiciones organizacionales orientadas a trabajo en equipo es principal abandonar el paradigma sectorial e individualista y tomar uno colaborativo.

  • Share/Bookmark

Sin comentarios.

Dejar un comentario

Por favor: Ingrese el CODIGO que ve en la imagen de abajo para que sea aceptado su comentario: